El Rastro

Antonio Rivero Taravillo


El Rastro de Madrid, de Daniel Perea, publicado en 1859 en El Museo Universal.
El Rastro de Madrid, de Daniel Perea, publicado en 1859 en El Museo Universal.

 Hoy vengo a visitarlo una vez más,
con su nombre rotundo
–la plaza de Cascorro– y con su frío
cogido de la mano de mi padre,
guante de lana arriba y con bigote
aún no cano como una estalactita,
pero ya como tiza que se adentra
por la pizarra
calculando la resta de sus días.
Cosas viejas para asombro
de aquel nuevo huésped del mundo:
trastos, cachivaches, descabaladas piezas
de un rompecabezas inservible,
una locomotora sin vagones,
curvadas vías a otra escala,
revistas de espectáculos con actrices ya muertas.
Esta otra mañana de domingo
he visitado aquellas callejuelas
de la memoria –ese otro Rastro–,
y allí he visto, igualmente nublados,
mis siete años como un sucio candelabro
abollado y por quien nadie pregunta.
En una acera rota los juguetes
y mi cara de asombro
grabada con navaja diminuta
en la corteza rota del recuerdo.

Con zapatos Gorila y con su trenca,
y, tan remota,
una soledad sin estrenar:
expuesta mercancía a la intemperie.

 

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