La puesta por escrito de una vida en el exilio: el fenómeno de la deportación, el exilio y el destierro en la época romana

La literatura clásica puede ser considerada como la mejor y más eficiente ventana hacia el pasado. Todo aquél enamorado del mundo clásico no duda ni un momento en acudir a los autores clásicos a la hora de conocer más sobre la época. Podríamos destacar a Cicerón, a Séneca, Sófocles, Pausanias, Salustio, etc, pero sólo estaríamos rozando la punta de un inmenso iceberg cultural.

Todos estos autores nos permiten contemplar el pasado clásico desde diferentes ángulos, pues sus obras no solo se remiten a tratados de historia y a poesía. Si sabemos leer entre líneas, podremos conocer mucho de cualquier aspecto de la sociedad, la cultura y la vida cotidiana de un romano y un griego. El destierro es una de las características de la cultura clásica que mejor se pueden estudiar a través de la literatura clásica, convirtiéndose estas en una fuente riquísima y poco explotada por los historiadores a la hora de estudiar el fenómeno.

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“Viaje de Juan Crisótomo hacia el exilio´´.Menologio de Basilio II.

En primer lugar vamos a hablar de un tipo de fuente de información que aporta experiencias y vivencias de una forma directa, sin intermediarios. Son fuentes escritas realizadas por los propios exiliados o desterrados. Se pueden dividir en dos categorías: elegías del exilio y cartas desde el exilio.

Ovidio es el autor que mejor trabaja las elegías. Lo hace a través de sus dos obras: Tristes y Pónticas. En ambas es donde puede ser estudiado el elemento subjetivo que condiciona la visión del mundo que rodea al exiliado. Cuando se lee a Ovidio hay que hacerlo ya pensando de antemano que su situación condiciona su forma de escribir. Fue desterrado a Tomis (enclave situado en la actual Rumanía) por el emperador Octavio Augusto. De este modo vamos a ver que el poeta, que deja claro su rechazo hacia la ciudad que lo acoge, no duda a la hora de describirla con adjetivos y con referencias que poco tienen que ver con la Tomis de la que se tiene constancia. Lo mismo le ocurre a Séneca durante su exilio en Córcega. Es aquí donde entra el historiador. Su labor cuando trabaja con estas fuentes es determinar hasta qué punto el autor de estas vuelca sobre el texto su punto de vista, no siendo objetivo, o investigar si durante la época en la que se escribieron de verdad aquella zona podía ser descrita de esta manera.

Las Epistulae ex Ponto de Ovidio tampoco tienen desperdicio como fuente. En ellas el poeta acude a amigos y conocidos a los que les implora que intercedan por él ante el emperador Augusto, les cuenta su estado, les describe la cultura que le rodea y como es el lugar y sobre todo es un medio por el cual no duda alabar al emperador, algo que me ha llamado la atención mucho pues deja ver con ello que espera fervientemente que Augusto lea la correspondencia. Los motivos con los que escribe las cartas influyen obviamente en la redacción, reflejando así aspectos negativos de su estado, lo que origina esta subjetividad con la que debemos contar.

Pero esto ocurre en la literatura clásica de los autores desterrados que vivieron el alba del imperio romano. El estudio de los exiliados de época bizantina o de finales del imperio también se lleva a cabo a través de un tipo de fuente similar a las Epistulae ex Ponto de Ovidio.

Las principales fuentes de las que hablamos se denominan Corpora epistulae o Cartas desde el exilio. Los exiliados y desterrados tenían la posibilidad de recibir correspondencia y ser visitados en sus lugares de destierro. Pues es esta correspondencia la que nos sirve de fuente de información. En ellas, el exiliado narraba sus experiencias de primera mano y con tintes negativos en estas cartas. Les hace saber a sus familiares y amigos su estado, les describe el lugar y la cultura que le rodea, como es tratado y por qué penalidades pasa, todo con el fin de que se apiaden de él y puedan interceder por él ante el emperador 3 .

Tras haber hablado de estas fuentes, es conveniente comentar a modo de información complementaria, que existen otro tipo de fuentes secundarias, que, si bien no son tan ricas en datos como las anteriores, aportan otra visión del tema bastante interesante. Estas fuentes son: la literatura consolatoria y el estudio independiente de los mártires cristianos.

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“viaje de Teodoro de Estudio hacia el exilio´´. Menologio de Basilio II.

La primera se conoce mejor bajo la forma de cartas de consuelo. Son escritos fuertemente influidos por la moral estoica y cínica, que se caracterizan por escribirse usando la retórica y otros recursos orales que la hacen semejante a una conversación. En ellas, los autores consolatorios intentan que los afectados por una desgracia vean el lado bueno de las cosas.

La segunda fuente está basada en la vida de algunos mártires cristianos, tales como Servando y Germano. La pasión de dichos mártires es útil a la hora de ejemplificar el martirio sufrido durante el viaje y de lo cual hablemos más adelante.

Todas estas fuentes nos transmiten reflejos de vidas salpicadas por el sufrimiento. El exilio es una experiencia que marca a la persona, que modifica su forma de ver el mundo. Comprender las razones que llevaron a estos hombres a modificar su forma de ver el mundo es vital para saber hasta qué punto debemos tener en cuenta todo lo que cuentan en las fuentes.

Esta subjetividad lógica no es algo que solo afectara a los autores clásicos, también la podemos encontrar en los poetas más cercanos a nosotros, esos que sufrieron en sus carnes el exilio político. Pedro Lastra nos trasmite una visión fantasmal del exilio a través de sus palabras: “El exilio convierte en fantasmal todo lo que toca, confunde los contornos del espacio propio, irrealiza no sólo los lugares del pasado sino también los del futuro”.

Como reflexión personal añadir que se debe diferenciar entre dos tipos de razones que lleven a la manipulación de la realidad que vemos en las fuentes. Por un lado encontramos esa realidad vivida por poetas como Ovidio, que como demuestran los estudios de las obras de los poetas exiliados contemporáneos, es una visión del mundo generada por la sensibilidad del propio poeta. Con esto no quiero decir que las habilidades literarias del poeta fueran la única razón que tenía para odiar su realidad, pero es una herramienta que afecta directamente a su forma de expresar en sus obras lo que siente y vive.

El otro tipo de razón es la que encontramos en los autores menos dotados para la prosa, pertenecientes a otras categorías sociales y muy comunes durante la Antigüedad Tardía. La realidad que ellos viven sí les condiciona al cien por cien a la hora de buscar ayuda en sus familiares y amigos, que son los únicos que pueden interceder ante el poder del emperador por él y así, evitar su sufrimiento.

Bajo los ojos de todos aquellos que vivieron en el exilio se puede perfectamente construir un nuevo cuento que refleje mejor la realidad. La importancia dada a las fuentes jurídicas que construyeron el Derecho Romano no deben de ser tratadas como una verdad absoluta sobre los temas que trata. El sufrimiento de estos hombres y mujeres queda expuesto de este modo a través de obras que, a primera vista, solo parecen ser simples cartas o narraciones ficticias. La magia de la literatura y de la historia se unen de este modo, relatando la verdad y dando a conocer las voces de todas esas personas que, por caprichos del destino o del poder del momento, quedaron apagadas en tierras remotas y desconocidas.


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Por Alejandro Collantes.

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