MANUEL AZAÑA: intelectual y estadista

14593572_1782268655346660_1725876779_nPor Paco González Fuentes.

 

 


 

Manuel Azaña: un hombre -encarnación de la 2ª República española-  cuyos discursos eran capaces de movilizar en campo abierto a cientos de miles de personas llegadas desde lugares remotos, en medios de transporte muy precarios… durante una época convulsa, esperanzada y trágica, la España de los años 30.
Estudioso y estadista, no resulta fácil separar su condición de intelectual de su trayectoria política; sus discursos son, tal vez, la expresión unificada de sus dos almas.
Hombre de libros, de reflexión, necesitado del silencio fértil de una biblioteca, creador… se sintió, no obstante, interpelado por los acontecimientos de su tiempo, como muchos intelectuales de su generación.
Pero precisamente por su condición de intelectual, porque jamás perdió la mirada analítica, porque no se dejó atrapar por el ruido de la coyuntura, incluso sus discursos eran “análisis profundos en voz alta”, literatura oral.
Su acción política abordó temas tan cruciales como la organización del Estado, las reformas militar y agraria o la cuestión religiosa. La sublevación militar de 1936, las divisiones internas -la carencia de una estrategia coherente y unificada de las fuerzas políticas republicanas- , la guerra y, finalmente, la “caída de la República en 1939 frustraron el intento modernizador que, inicialmente, representó el proyecto de la 2ª República española.
La obra literaria de Manuel Azaña está profundamente vinculada a su “tiempo histórico”, pero no cabe calificarla reductiva y peyorativamente como “social” o “política”, en la medida que posee, también, un fuerte contenido intimista, introspectivo.
14672661_1787622524811273_1087158342_oSu novela “El jardín de los frailes”, publicada en 1927, es -en palabras de Jesús Ferrer Solà; la “crónica de la educación sentimental de un joven burgués” de fin de siglo, “de un intelectual adolescente”. Calificada despectivamente como panfleto anticlerical por el “nacional catolicismo”, es -en realidad- la reconstrucción de los modos pedagógicos usuales en la formación de los hijos de las clases económicamente acomodadas. Pero es mucho más.
Se trata de un valioso texto autobiográfico en el que Azaña, a punto de cumplir 47 años, analiza sus años de juventud, sus raíces.
La actividad oratoria de Azaña constituye una aportación fundamental a la historia de la retórica en lengua española. Destacan especialmente sus discursos parlamentarios.
“Azaña -escribió Salvador de Madariaga- ha sido el orador parlamentario más insigne que ha conocido España”.
Su último discurso público fue pronunciado en el Ayuntamiento de Barcelona el 18 de julio de 1938. Como explica Santos Juliá, “una gran multitud llenaba por completo las vías adyacentes a la plaza”. Finalizó con estas palabras: “Cuando se acabe (la guerra)…”, “cuando la antorcha pase a otras manos, a otros hombres, a otras generaciones… “, “que piensen en los muertos y que escuchen su lección”, “(ellos) ya no tienen rencor y nos envían, con los destellos de su luz tranquila… el mensaje… paz, piedad y perdón”.

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Un comentario en “MANUEL AZAÑA: intelectual y estadista

  1. Gracias por recordarnos algo que se debía tener en la memoria, como muchas otras cosas. Y gracias a “El Ático de los Gatos” que nos acompaña en el camino vital, y nos presenta amigos suyos, que son una excelente compañía. Hoy tengo en mis manos la segunda edición del num. 6, no tiene desperdicio.. Gracias ” Atico de los Gatos”.

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